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jueves, 25 de febrero de 2016

Raúl Penaranda el periodista que desnudó la "maniobra envolvente de comprarse los medios por el MAS" conserva el resquemor de observar pronto nuevas maniobras del oficialismo para retener el poder. volverán a mentir y encontrar una forma de reponer a Evoalvar como candidatos, sin embargo Raúl refuerza el Referendo con 4 buenos argumentos.

El talante, el espíritu, el carácter democrático es algo del que carecen la mayoría de las autoridades del régimen, que han impuesto un estilo confrontacional, duro, hiriente, irónico. Si hay muertos en El Alto y la alcaldesa llora, son “lágrimas de cocodrilo”; si un periodista habla de la libreta militar (trucha) del Vicepresidente, se le envía un cuaderno para que escriba mil veces “no mentirás”; si la oposición celebra un triunfo electoral, se la acusa de “matonaje electoral”; si una periodista intenta ver si hay irregularidades en una mesa de votación, se le dice “sinvergüenza”. Es la política de los ladridos, no de las ideas.
Esa falta de talante democrático, lamentablemente, se va a reflejar, casi lo doy como un hecho, en que el régimen intentará otro mecanismo para reformar la Constitución y quedarse en el poder. El oficialismo ha perdido un referendo por estrecho margen y ya debe estar considerando qué hacer, en estos siguientes cuatro años, para revertir esta derrota. Quien tiene espíritu democrático acepta una derrota y se va a su casa. Quien no cree en la democracia, y ni el Presidente y el Vicepresidente lo hacen de manera genuina, pensarán en otros mecanismos para revertir este fracaso, que en su mente es sólo transitorio. Hugo Chávez hizo eso, perdió un referendo en 2008 para le reelección indefinida y volvió a convocar otro, tiempo después. El Presidente ayer, al aceptar su derrota en una conferencia de prensa, no quiso comprometerse a que descarta hacer lo mismo que el fallecido líder venezolano.
Evo y Álvaro dijeron que no acudirían a un tercer mandato, el que el país vive hoy, y faltaron a la verdad. Evo y Álvaro dijeron después que no pedirían un cuarto mandato, y otra vez faltaron a la verdad. Dijeron que respetarán el resultado del referendo pero me temo que ahora harán lo mismo, violar su compromiso y hacer una nueva movida, ya más desesperada, para mantenerse en el poder. En su mente no está solamente mejorar las condiciones de vida de los bolivianos y ayudar al país a progresar como repiten machaconamente. No. En su mente está también no dejar el poder, acumular más de él, eternizarse en él. Lo hacen también por temor. Un cambio de régimen descubriría toneladas de hechos corruptos, de excesos y de irregularidades que podrían derivar en acusaciones judiciales y eventuales detenciones. Por eso, tratarán de quedarse lo más posible. Entre estar en la plaza Murillo y vivir en el barrio de San Pedro hay una gran diferencia.
Y en los siguientes días vendrá el ajuste de cuentas. Se producirá internamente, con quienes se crea que no hicieron lo suficiente para la victoria de Sí, y será también con algunos actores externos.
En un escenario de una victoria tan ajustada, de no haber sido por unos cuantos de esos factores, el Sí hubiera vencido.
Veamos cuáles fueron estos:
1.- El trabajo de periodistas independientes, especialmente el de Carlos Valverde y Amalia Pando. El primero tuvo las agallas de difundir el caso de la expareja del Presidente y la segunda hizo la investigación que terminó de demostrar la magnitud de los negocios que ésta había conducido.
2.- El trabajo de medios independientes, que son un puñado, quizás ciertos diarios de ciudades principales más una que otra agencia de noticias y radios menores. Esos medios informaron de las denuncias de Valverde y Pando, y otras, como el escándalo de corrupción del Fondo Indígena, las irregularidades del canal boliviano-iraní Abya Yala o la falta de título profesional de García Linera.
3.- La función de las redes sociales, que amplificaron lo que esos pocos medios de comunicación divulgaban. Pongamos como ejemplo la mentira de García Linera sobre su supuesto título profesional. Sin los memes, retuiteos, posteos en Facebook y envíos a cadenas de WhatsApp, el caso hubiera pasado más o menos desapercibido. O cuál es la mansión donde vive la expareja del Presidente. O los videos en los que el Vicepresidente le dice al exdirector del Fondo Indígena que esa entidad tiene que “gastar, gastar, gastar”. O su declaración de que el Sol morirá. O las empresas en las que él tiene supuestas acciones. En fin.  
4.- Los colectivos ciudadanos, que le dieron a la campaña del No el sustento político, pero independiente, necesario en una justa electoral como ésta. Y unos cuantos dirigentes políticos que persistieron en el pasado, arando en el desierto, en denunciar al Gobierno.
Estos son los cuatro factores que lograron que el MAS, que estaba encaminado a ganar la elección hace un mes, terminara perdiendo, debido a que le dieron información al elector, que lo motivó a cambiar su voto. En vez de 48% tal vez hubiera obtenido 58%. Y la historia sería hoy muy distinta.
En la mentalidad autoritaria del régimen todo esto será considerado como algo posible de ser revertido. Si se plantea la idea de intentar un nuevo referendo, o cualquier otra vía, para forzar un cambio constitucional, tendrá en claro que esos cuatro factores le impidieron un triunfo la primera vez. Así que contra ellos se ejercerá a partir de ahora ese indeseado “ajuste de cuentas”. La ciudadanía debe estar atenta a ello.
Todo esto se basa en la idea que tengo de que veo improbable que Morales se vaya del poder entregando la banda presidencial a un sucesor. Ojalá me equivoque y ello sucediera, pero percibo que no está en su ADN creer en la democracia, en la alternancia en el poder, en la idea de que otros pueden tener mejores argumentos que los suyos, en que sus adversarios tienen los mismos derechos que él. Y si no va a entregar esa banda presidencial de manera pacífica el país podría enfrentar un futuro de violencia y de democracia declinante.
El autor es periodista.
Twitter: RaulPenaranda1

domingo, 21 de febrero de 2016

las seis vidas de hermanos bolivianos ahogadas por el humo espero y tóxico provocado por criminales, es "la terrible metáfora de una nación (Bolivia) atrapada en su proplio fracaso histórico de quienes gobiernan" y de quienes son gobernados

Javier Mollericona Quispe había entrado al edificio, cargado de ilusiones y entusiasmo para terminar de hacer sus papeles de incorporación a la Alcaldía alteña en la que iba a comenzar a trabajar. El joven veinteañero en realidad fue a encontrarse con la muerte. José Ortiz Flores, arquitecto inspector de proyectos, tenía su oficina de trabajo en la Subalcaldía de Villa Adela, había ido a la central para verificar algunas aprobaciones. El azar le segó la vida. Seis personas murieron asfixiadas encerradas en una dependencia de la sede de la Alcaldía de El Alto; la razón, el incendio provocado por un grupo de exaltados que generó humo tóxico letal. Al estar el edificio cerrado para evitar la invasión de los vándalos que habían quemado todo tipo de objetos precisamente en el ingreso principal de la Alcaldía, las principales vías de escape quedaron bloqueadas. Los manifestantes pudieron campar a sus anchas durante mucho tiempo. Policía y bomberos llegaron tarde, cuando los hechos estaban consumados y las vidas de nuestros seis compatriotas se habían extinguido.
Lo increíble del caso es que esta cuota de horror sin límites tuvo como origen una protesta callejera por un problema de carácter burocrático, el pedido de un grupo de padres de familia referido al número de escuelas, su mejoramiento y distribución. Que una demanda de esta naturaleza sea resuelta –como casi siempre– en algarada callejera, es ya una muestra del lugar que ocupa el respeto a las leyes y a las instituciones en nuestra sociedad. Que ese hecho se haya transformado en el infierno, es a todas luces producto de la politización de la acción en el contexto de una polarización política directamente vinculada al referendo, que ha colocado al país en el innecesario trance de una modificación constitucional forzada a la medida de dos personas.
Pero estas muertes, otra vez en la sufrida ciudad de El Alto, ponen en evidencia algo sobre lo que hemos escrito varias veces. Uno de los mayores fracasos del proceso político iniciado el 2006 es que nunca se compuso un nuevo Pacto Social, nunca se consolidó una nueva ética ni individual ni colectiva. Por razones de interés político inmediato se mitificó el rol de los “movimientos sociales” y la movilización callejera (casi siempre violenta) como el camino perfecto de una democracia popular. El desorden como norma, la fuerza bruta de la presión de lado y lado como sustituto del sometimiento fundamental a una legislación cohesionadora. Un Estado que en la realidad no tiene capacidad de garantizar el orden ni de administrar soberanía en todo el territorio. Es la consecuencia lógica de una Constitución aprobada vulnerando sus propias normas y bautizada en sangre en la zona de la Calancha en las proximidades de la capital de la República.
La precaria administración de esos “movimientos” que hoy disfrazan a grupos de presión, estructuras organizadas para actividades ilícitas, o núcleos de poder gremial para obtener beneficios egoístas, han destruido todo vestigio de responsabilidad ciudadana. La teórica construcción de una sociedad que cree en la comunidad, la complementariedad y el sentido de bien común, oculta la realidad de una primitiva ley de la selva. La crítica al individualismo egoísta de “raíz neoliberal” lo que hace es eximir a la persona de sus deberes y responsabilidades básicas, aquellas que la hacen ciudadano, aquellas que la convierten en una pieza fundamental de una sociedad organizada, basada en principios, valores y normas que permiten una convivencia pacífica, solidaria, creadora y con un destino común compartido por todos.
Llevamos 10 años aturdidos por discursos y retórica revolucionaria, tenemos atragantada la palabra cambio, hoy una moneda feble sin valor alguno. Las autoridades creen que los sustantivos convertidos hoy en adjetivos como revolución, liberación o descolonización, conllevan valores en sí mismos y no es así, lo que conllevan es el aturdimiento de nuestros oídos y la consagración de una gran impostura.
Aún reconociendo los importantes pasos dados por Bolivia desde 2006, nos queda cada día más claro que lo esencial, aquello que verdaderamente garantiza la transformación está igual o peor que antes. Nuestra educación individual y colectiva es un fracaso, la que se da en los hogares, la de los colegios y las universidades, la de la práctica diaria en la calle y junto a otros ciudadanos, la relación entre Estado y sociedad, la práctica de quienes debieran enseñar con el ejemplo desde las instituciones estatales.
Las seis bolivianas y bolivianos ahogados por un humo espeso y tóxico que se pegó a sus pulmones hasta destruirlos, es la terrible metáfora de una nación atrapada en su propio fracaso histórico, el de quienes la gobiernan y en el de ella misma.

jueves, 18 de febrero de 2016

una vez más con precisión Karen dibuja estas horas previas al 21F ve acorralado a un Evo que luego del evento o se sincera y baja del pedestal, o se enfrenta como otros al pueblo y a la historia que será implacable en vista de errores (crímenes) repetidos. lacerante y cierto!


COLORÍN COLORADO


Se acabó el juego señores, las cartas están echadas para este albur  caprichoso que el gobierno ha convertido en una verdadera ruleta rusa. Evo Morales, con ese protagonismo que lo caracteriza, quiere ser la pistola, la bala, el verdugo y también la víctima. Su facilidad para actuar en consonancia con su agresividad y altanería, denunciando y amenazando para acto seguido cambiar y  desplegar su victimización y espíritu mártir, es una de las razones del por qué de la situación que a estas horas, tiene al país entero sentado en la punta de una silla. Se ha perdido absolutamente el objetivo de la consulta. Y toda la credibilidad. Evo Morales y García Linera, se han disparado sendos tiros en los pies.
Supongamos que esta peculiar idea del referendo que busca su permanencia  -otorgándole generosamente el beneficio de la duda- haya sido convocado por clamor popular, y aunque asombra la mala gana y el poco interés del binomio,  su desespero de que las cosas salgan como los movimientos sociales quieren, deja al descubierto que al Presidente le encantan- bajo sus condiciones-  las cámaras y los micrófonos aunque solo insiste en  entrega de obras y en las mismas promesas campañeras  que se vienen soportando a lo largo de una década.
Su idea de democracia parece circunscribirse a esos meros actos electorales, donde la fanfarria llena de música, estridentes colores y discursos alabanciosos, lo han acostumbrado a una fiesta de cumpleaños sin fin que toma con una inmadurez adolescente sin la seriedad y la responsabilidad que corresponde. Cree poseer la varita mágica de ilimitados recursos económicos y se cree de verdad, el mejor e irremplazable presidente de la historia. Hace unas horas, ante planteamientos sobre políticas deseables por el empresariado privado chuquisaqueño, en por demás reveladora actitud, se retiró airadamente del salón donde los empresarios le ofrecían un almuerzo. Ese es su problema. Cero tolerancia a la crítica y una desmesurada soberbia.  No soporta nada ni a nadie que lo contradiga. Escoge vivir una falsa vida de fábula.
Pero hasta en los cuentos infantiles, hay duendes malos y de vez en cuando, una bruja que derrumba el mundo ideal. Por eso, los que lo rodean, prefieren evitar ciertas realidades y hacen malabarismos con luces de colores, para que su ánimo no decaiga, todos participen de la piñata y que siga la fiesta. Es en esos momentos, cuando es inocultable su desconcierto. Como creer que con los recursos que emanan de él, sea  posible que sus amigos a quienes invita magnánimamente , hagan por ejemplo, lo del Fondo Indígena. Cómo es posible que sus cercanos, asalten tan groseramente el cofre del tesoro. Y llora y patalea y se enoja y se venga. Pero como es muy dura esa realidad para aceptarla, opta por deshacer a los de afuera, a los que interrogan, no fiestean y es a esos a quienes no quiere ni oír. Lanza improperios para que lleguen allá lejos, donde existe un odioso imperio que lo ignora, pero donde bipolarmente él acude en busca de apoyo e inversiones.
Vive tan encerrado en su gran ego, que está seguro que hasta los recaudadores de impuestos, lo boicotean para que la responsabilidad de todo, recaiga sobre él. Lo critican de un viejo amor a quien él ya ni recuerda, -han sido tantas- sin pensar, que ella usó el romance para demostrar que era la preferida e hizo uso de sus prerrogativas. Está desesperado y rabioso  y  así aturdido aclara oscureciendo, empeorando aun más la situación.
Su escudero tan petulante como él, tiene lo suyo. El estilo solemne adoptado, hace que se lo vea muy orgulloso de sus logros y se muestra como un buen hermano y generoso pariente. Uno de los malos descubre que no es el matemático que se pensaba, pero hay que reconocerle que cálculo si estudió, del otro, pero cálculo al fin. Y los que han venido mirando con preocupación lo que acontece, empiezan a pensar que son demasiadas mentiras y esperan que  terminen la fiesta y se vayan por donde vinieron.
Esa es la cuestión. Independientemente del resultado del referendo, los cuatro años que le puede ser usado de dos maneras diferentes. O se da un baño de humildad, empieza a enmendar errores y podría  ser que parte de la ciudadanía y la historia se reconcilien con él. Pero, si continúa ignorando la responsabilidad que le corresponde y sigue culpando a otros, a los de afuera, cobra revancha, se sube un par de peldaños más, quema sus naves, prescinde de la ley, puede terminar como varios otros mandatarios que le colmaron la paciencia a la ciudadanía.  El país demanda explicaciones, disculpas y sinceramiento.
Ya no hay muchas más alternativas. Todos los ojos están atentos al evento del 21. Este cuento está por terminar. El universo de ensoñaciones ha empezado a ingresar indefectiblemente al mundo real. Y es en ese mundo real, en el país verdadero, donde hay millones de personas que necesitan verdades.  Y están decididas a exigirlas.

Karen Arauz



viernes, 12 de febrero de 2016

Ilya Fortún inteligente comunicador social, ve un disparo a la misma cabeza del Jefe de Estado, el efecto del escándalo mayúsculo reciente. sí "esa cara conocida llamada corrupción". leamos

El escándalo del uso indebido de influencias del Presidente con una megaempresa china, entre todos los tintes tragicómicos que nos ha mostrado hasta ahora, tiene dos componentes que lo hacen mortalmente peligroso para el Gobierno.

El primero es que se trata, a mi juicio, de un disparo interno. No fue el primero, pero fue un disparo apuntado a la cabeza del Presidente y eso dice muchas cosas. El primer tiro fue a la Achacollo, con el tema del Fondo Indígena, y ya mostraba la intención de apuntar al entorno más íntimo del Jefazo (que con todo esto está pasando rápidamente de Jefazo a jefe nomás).

No quiero subestimar ni el rol ni la valentía del señor Carlos Valverde, pero tengo toda la impresión de que la historia viene desde dentro y está dirigida a causar un quiebre importante en el futuro del gobierno y del MAS.

Cuando la balacera empieza a producirse en casa, esa es señal de que las grietas internas se han convertido ya en inmensos boquetes y que hay compañeros que están dispuestos a llevar la sangre al río. Habrá que decir, además, que esto es totalmente normal, luego de diez años de un esquema monolítico e impenetrable.

El segundo componente es especialmente letal porque involucra por primera vez y de manera directa a Evo Morales con un tema de corrupción del más grueso calibre. Sea cual fuere el desenlace judicial de este escándalo, la figura absolutamente invulnerable de Evo Morales ha pasado a la historia. Eso de que los corruptos son los que lo rodean y que él está fuera de toda sospecha parece que llegó hasta aquí nomás.

A riesgo de quedar como un pobre ingenuo debo confesarle que yo mismo creía en el fondo que el Presidente no estaba en las correrías de plata, pero ahora todos los indicios (los culebroneros y los políticos) me llevan a pensar que no hay manera de que no esté involucrado. Seguramente no será la última decepción que me da este Gobierno, pero probablemente sí será la más grande; y me imagino cómo será la desilusión y el dolor para sus huestes internas, privadas del principal argumento de defensa del jefe y presas de la duda acerca si deben o no descolgar el póster de la pared.

Y es que el mar de dudas nos asalta a todos. Dudo que un presidente que se caracteriza y se jacta además de saberlo y controlarlo todo, no sepa que la madre de su hijo está metida hasta el cuello con la empresa china que maneja los contratos más gordos del Gobierno.

Dudo, incluso, que se trate del favor de acomodar a una exnovia en una súper pega, pues es imposible que un hombre tan listo no haya previsto que su sola presencia en CAMC le acarrearía con el tiempo un problemón.
Dudo que esa relación haya terminado el 2007 y la explicación de que aquella vez de la foto le pareció cara conocida causa mucha risa, pero también algo de pena.

Dudo que una muchachita, por muy talentosa que fuera en las artes del amor, califique a los 25 añitos, académica  y profesionalmente, para manejar negocios de cientos de millones de dólares  desde la primera línea.

Dudo en la prueba de transparencia ofrecida por Quintana (la ejecución de las boletas de garantía), porque simple y llanamente había sido mentira y resulta que los chinos ganaron el proceso. 

Finalmente me asalta una duda horrenda: ¿dónde se ha visto que el Presidente de un país tenga un hijo y pierda un hijo sin que la ciudadanía se entere? ¿Dónde carajos vivimos? ¿En Corea del Norte? ¿Si no sabemos una cosa así, qué otras cosas no sabremos?

Illya Fortún es comunicador social.

miércoles, 10 de febrero de 2016

sincero. desapasionado. patriótico el testimonio de Karen Arauz en su "Sordidez Institucionalizada" cuando se refiere al escándalo, diríamos mejor al episodio trágico que está viviendo Bolivia a causa de las mentiras del Jefe de Estado y su intento de continuar con el engaño ante la ciudadanía.



AHORA, LA SORDIDEZ INSTITUCIONALIZADA


Sobre qué se podía escribir si  ya no quedaban por argumentar más razones por las que bajo ningún concepto, la ciudadanía boliviana debía aceptar esa reforma a la CPE que habilite al binomio gobernante a un cuarto período para continuar administrando el país. Los fundamentos para promover  el NO, ya habían sido amplios, sólidos y reiterativamente expuestos.  Se ha argumentando superabundantemente sobre la importancia para la democracia de la alternancia y otras consideraciones irrebatibles.
Se ha sobreexplotado una imagen de un Evo Morales benevolente, generoso, eficiente, correcto, paladín de la lucha contra la corrupción y ajeno a los malos manejos de algunos de sus conmilitones. Los bolivianos que veníamos hablando hace mucho sobre la desinstitucionalización, el sometimiento de  todos los poderes ante el ejecutivo, las pocas libertades ciudadanas,  la discrecionalidad con la que se manejan las políticas públicas, nos veíamos subestimados por la lógica instalada que hemos sido beneficiados con un irremplazable e imprescindible Evo Morales, ese  mecenas nunca antes visto y a quien se le debe, todo.
Parecía que lo más sombrío que tanto gobernantes como ciudadanía enfrentarían de cara al referendo, era la descubierta corrupción en el Fondo Indígena -lo que no es poco-, como un claro indicio que los que se oponen a la gestión de Morales, tenían bases firmes para sus argumentos. Pero el uso de los bienes del Estado, los decretos imperiales, los bozales que imponen a la libertad de expresión, los múltiples secretos que rodean a todo lo que tiene que ver con el país de todos, se congelan súbitamente ante la denuncia, documentada, de uso de influencias sobre millonarios contratos que denuncia el periodista Carlos Valverde Bravo a quien Quintana, el más desequilibrado de los operadores del gobierno, sólo le faltó desearle fiel a su estilo que "se cave su tumba muy profundamente para que no surja nunca más, descanse en paz y conviva con los gusanos".
Como es costumbre, el desborde autoritario hizo salir de sus madrigueras de campaña -insultando y amenazando-a los más connotados masistas con una sola consigna:  descalificar las denuncias y acallar las preguntas que exigen verdades comprobables. Y se arma el sui géneris carnaval que casi todos los bolivianos han vivido. Asombro,  indignación y estupor son algunas de las reacciones de quienes observan atónitos cómo es que hacen primeros sus seguidores, y luego el mismísimo presidente, para liberarse de ese pesadísimo fardo, el más pesado hasta hoy, que les dé un escape  a la trampa que ellos mismos fabricaron. En algún lado han oído que no hay mejor defensa que el ataque. Pero eso  es pudiendo.
En esas primeras horas, las dos primeras voces desmedidas son las de Juan Ramón Quintana y Remy Ferreira, que establecen más allá de sus gestos amenazantes y sus poses de ofendidos en su reputación, que hay mucho más oculto bajo la alfombra. Fueron tan desmesurados y faltos de lógica e inteligencia, que lograron exactamente el efecto contrario. Valverde descubrió el panal, los que alborotaron el avispero fueron ellos. Cuando finalmente Evo Morales se ve obligado a salir con aclaraciones imposibilitado de ocultar lo evidente, lo hace demoliendo la poca credibilidad que le quedaba ante la opinión pública.
Hay marcadas contradicciones en el carácter del presidente. En una de sus arengas de campaña, se dirigió al sensible pueblo, en sentido que él quería saber si lo quieren o no lo quieren.  Ese rasgo de humanización de su imagen,  se va al barranco de la peor manera posible.  A tiempo de admitir la paternidad de un niño 9 años atrás, lamenta su prematura muerte. Ello significaría desde su óptica, un rompimiento del vínculo que lo unió a la cuestionada mujer, objeto de la denuncia de uso indebido de influencias. Es, -por decir lo menos- insólito que estando ansioso por saber si el pueblo lo quiere o no referendo de por medio, no haga les partícipe de su dolorosa pérdida a fin de darle a la gente la oportunidad de expresarle su afecto y solidaridad.
Negó haber tenido contacto alguno con la mujer en cuestión desde 2007,  hasta que obligado por las circunstancias, admite como genuina una foto juntos de 2015, aunque remata la cuestión argumentando desaprensivamente,  que no la reconoció. El que explica, se complica. Y miente.
En el fondo, a nadie le importa los devaneos y las dotes amatorias de un ciudadano, -circunstancialmente presidente-, en tanto y cuanto  no interfiera con su desempeño y su responsabilidad con la función pública. Su mandato ha sido otorgado por el pueblo mediante el voto   confiriéndole el poder que representa.  El libertinaje de ese poder, es lo que hace de esta una situación sórdida y desenmascara la valía moral y ética de Evo Morales. Los bolivianos no podemos admitir esta manipulación constante y su descrédito, nada tiene que ver con esa patética muletilla a la que recurren todos,  calificando de guerra sucia la intervención de la oposición. Es claro que no son justamente ellos los indicados para establecer quienes mienten y menos quienes puedan decretar la limpieza o suciedad de nada.


Karen Arauz

sábado, 6 de febrero de 2016

continuamos reproduciendo el trabajo de García Mérida en su Sol de Pando vinculado al escándalo entre Evo, ahora también Quintana y la vedett Gabriela Zapata convertida en multimillonaria.

1.- Contrato Compra de tres perforadoras para YPFB: mayo del 2009, con crédito aprobado por el Eximbank el 11 de agosto del 2011.
2.- Contrato Construcción del Ingenio Azucarero de San Buenaventura: 5 de marzo del 2012.
3.- Contrato Construcción, Montaje y Puesta en Marcha de la Planta Industrial de Sales de Potasio en el Salar de Uyuni: 13 de julio del 2013.
4.- Contrato Construcción Primer Tramo Ferrocarril Montero – Bulo Bulo: 19 de septiembre del 2013.
5.- Contrato Presa, Vertedero y Obras subterráneas Proyecto Misicuni: 14 de agosto del 2014.
6.- Contrato Instrumentos de Medición Proyecto Misicuni: 14 de agosto 2014.
7.- Contrato Sistema de Comunicaciones, Distribución de Energía Proyecto Misicuini: 8 de octubre del 2014

Sin embargo la empresa china compensó su fracaso en el proyecto ferrocarrilero de Montero a Bulo Bulo, echándole ojo a un proyecto para la refinación de zinc en Potosí. Se apeló a los “buenos oficios” del ministro de Minería César Navarro, de acuerdo a información proporcionada por la colega Amalia Pando.


jueves, 4 de febrero de 2016

se refiere El Dia al "desprecio por la vida" como ha calificado el Defensor del Pueblo, lo sucedido en Tambo Quemado cuando un chófer perdió la vida en manos de dos oficiales de las FFAA, después de "someterlo a una brutal golpiza".

Como un total “irrespeto por la vida” ha sido calificado por el Defensor del Pueblo, el dramático incidente ocurrido el pasado lunes en la localidad fronteriza de Tambo Quemado, donde un transportista murió a manos de dos oficiales de las Fuerzas Armadas que aparentemente se encontraban borrachos. Los dos uniformados aprehendieron al conductor del camión Juan José Mamani y lo sometieron a una brutal golpiza dentro de un cuartel hasta acabar con su vida.
Ha causado estupor esta forma de proceder de los militares, que actuaron con saña y sangre fría en un momento en el que debían proceder con prudencia, pues se encontraban en medio de un conflicto con bloqueos y dirigentes exaltados. Lo más llamativo es la presencia del alcohol en este episodio, un elemento que merece una explicación no solo de los dos sujetos involucrados, sino quienes estaban al mando de los operativos de disuasión.
Es destacable la reacción del Ministerio de Defensa que inmediatamente de producido el caso, ha ordenado el retiro y la puesta a disposición de la justicia ordinaria. Sin embargo, reiteramos la necesidad de realizar una investigación exhaustiva que involucre los procedimientos usados por los militares y el accionar de quienes en ese momento debían estar supervisando las acciones. De otra manera, la opinión pública tiene el derecho a pensar que ese tipo de conducta es habitual dentro de los recintos castrenses, donde siguen sumando los sucesos violentos contra los conscriptos, con decenas de casos que no han sido esclarecidos ni atendidos con la misma celeridad que han demostrado esta vez.
Precisamente el Defensor del Pueblo ha reiterado un pedido que viene haciendo hace mucho y que consiste en terminar con la impunidad dentro de los cuarteles, donde según él considera, está instaurada una cultura de la violencia, del abuso y de los malos tratos hacia seres humanos que acuden para presentar un servicio, obligación que muchos evaden precisamente por evitar los golpes y los vejámenes. Es triste que en pleno siglo XXI y precisamente cuando tanto se habla de lucha contra la discriminación, funcione este embudo social en las Fuerzas Armadas, donde las víctimas siguen siendo en su mayoría jóvenes de origen campesino e indígena que todavía creen en esa forma de “rendirle honor a la patria”.
Lo que necesitamos todos los bolivianos, incluidos los servidores públicos y con mayor razón los militares, es inclinarse ante la ley, los derechos humanos y la transparencia, pues un regimiento no debe ser garantía de privilegios ni de carta blanca para abusar y pisotear las garantías constitucionales. Nadie quiere pensar que las autoridades civiles toleran estas conductas que no hacen más que avivar las sospechas de que está en marcha un proceso de degradación militarista de un régimen que prometió un periodo democrático “sin muertos”.