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domingo, 18 de agosto de 2013

populismo no es ideología concreta. rasgo de sistemas totalitarios con la movilización de masas, requiere de aplausos y exaltación colectiva. va en declive por diversas causas. Chávez muerto cambió la figura. El Dia de SC

El populismo, que ahora también quiere convertirse en religión, parece decaer a partir de la muerte de Hugo Chávez y las consecuentes manifestaciones del pueblo venezolano o las recientes elecciones primarias en Argentina, donde el kirchnerismo confirma su debilitamiento.

Lo cierto es que el populismo en Latinoamérica ha sido en la última década la alternativa más atractiva para gobiernos que se proclaman socialistas de izquierda con un discurso marcadamente antiimperialista, aunque en los hechos la supuesta lucha anticapitalista no haya pasado del simple discurso. 

El populismo está lejos de ser una ideología política concreta. Éste se transforma y adopta formas y relatos distintos según las circunstancias. El populismo ha sido un rasgo característico de sistemas totalitarios donde lo esencial es el apoyo y la movilización de las masas.

Los gobiernos fascistas - a diferencia de las dictaduras tradicionales - requieren de los aplausos y los gritos de entusiasmo del ‘’pueblo’’, esa entidad supraindividual que al no poder concretarse en la realidad, es representada a través de un líder carismático que, con un relato místico muy alejado de la realidad, las mantiene sumisas y controladas.

La exaltación del pueblo no es más que un pretexto que utiliza la élite de un partido con ambiciones de dominar a la sociedad, gozar de poder y privilegios, mientras que el ‘’pueblo’’ goza de efímeras y temporales mejoras. Cuando hay muchas reservas para repartir es el momento clave para que las políticas populistas surjan. 

En Argentina, por ejemplo, las reservas acumuladas durante la guerra hicieron posible la fiesta peronista en la década de los cuarenta y lo que hoy permite el resurgimiento del neopopulismo de Venezuela y toda la banda bolivariana. De no ser por el alza de los precios de materias primas como el petróleo, el gas y la soya, quizás la repartija y el clientelismo popular, la compra de aviones y demás gastos estrafalarios no serían posibles.

Lo que llama la atención de estos gobiernos autodenominados como socialistas es que a la vez que proclaman la unidad de los pueblos sus acciones políticas se sustentan en la polarización de la sociedad, hecho claro en nuestro país donde se hace todo por acorralar cualquier vestigio de disenso; o en Argentina donde la política oficialista se ha infiltrado hasta en los rincones más íntimos de la vida privada, donde es imposible pensar distinto sin ser considerado un traicionero de la patria. 

Si bien es posible observar un leve debilitamiento del bloque bolivariano, resulta muy arriesgado decir que es el fin del ciclo, como proclaman algunos opositores del kirchnerismo. Uno de los rasgos esenciales del populismo es el culto y la admiración por el líder. Lo vemos en los actos multitudinarios que organizan y las grandes puestas en escena donde se abusa del término pueblo, como si éste fuera la gente concentrada en una plaza o un acto político. El relato emotivo, el nacionalismo extremo, el odio por un enemigo en común – el imperialismo y el capitalismo perverso – son los condimentos básicos de su política, que más que eso se convierte en una suerte de fundamentalismo religioso. 

Pero, ¿cuánto tiempo puede el ‘’pueblo’’ entusiasmarse por una causa o rendirle culto a un líder? La figura de  Fidel Castro fue sucedida por la de Chávez. Con la muerte de éste es evidente la crisis emocional que viven los bolivarianos, mientras no surja el líder que interprete nuevamente la ‘’sabiduría de las masas’’.
La exaltación del pueblo no es más que un pretexto que utiliza la élite de un partido con ambiciones de dominar a la sociedad, gozar de poder y privilegios, mientras que el ‘’pueblo’’ goza de efímeras y temporales 

viernes, 16 de agosto de 2013

el gran manipulador. empezó engañando a todos con su chompita a colores. "el pobrecito indio" que merecía apoyo. luego manipuló al Congreso, a las FFAA, al país. Evo sigue manipulando y pretende hacerlo hasta con el Papa Francisco. con qué fin? Manfredo Kempff

En Bolivia no tenemos por qué equivocarnos de cuanto nos sucede y nada debe llamarnos la atención porque la nación entera está manipulada. Desde luego que en nuestro país existieron grandes manipuladores, sobre todo en el campo de la política que es el reino de los diestros, pero los gobernantes de hoy son los maestros de la maniobra y eso hay que reconocerlo porque, aunque avergüence decirlo, no deja de tener mérito. En el fondo, siendo una costumbre deplorable, se necesita inteligencia y talento para embaucar a tantos millones de personas, compatriotas como extranjeros.
La manipulación comenzó con la historia del indiecito pobre y humillado que pastoreaba ovejas en los peladares mezquinos de Orinoca. Aquel que no podía caminar con su madre por las aceras de las ciudades porque los hacendados los echaban a la calzada polvorienta. La victimización del protagonista principal fue la primera maniobra publicitaria que proporcionó réditos. Eso siguió, naturalmente, con la historia del dirigente cocalero perseguido, encarcelado, dizque torturado, que victorioso en unas elecciones limpias – todavía se podía ganar desde la oposición – apareció por la Europa invernal con una chompita a rayas colorinches como único atuendo, y así almorzó con los reyes de España, visitó mandatarios del Viejo Continente y casi les rompe el corazón a todos.
De ahí en adelante ya actuaron los operadores políticos del MAS; sujetos de poca monta, barriobajeros, pero formados en la “universidad de la vida”, es decir en los bloqueos de caminos y en las marchas; duchos en lanzar piedras y “cachorros” de dinamita. Si S.E. admite hoy que no le gusta leer ni libros ni periódicos, habrá que imaginar lo que han leído sus seguidores, aparte del Vicepresidente que es un hombre perversamente ilustrado. Apenas pueden decir un par de oraciones seguidas los operadores, pero hablan lo que está establecido: el jefe es genial e irremplazable, el cambio en Bolivia es extraordinario, estamos ricos, sanos, y sin analfabetos, y los gringos y oligarcas criollos son una desgracia.
El colmo de la manipulación informativa se dio la noche del martes, cuando S.E. cortó una pregunta de su entrevistador de CNN para expresarle rabioso que él no era un “líder cocalero” como sabemos todos los bolivianos y todo el mundo, sino un “dirigente campesino”. Yo no sabía, por ejemplo, que S.E. producía yuca, papaya, piña, ni mandarina en el Chapare. Lo que sabíamos todos es que producía coca, que tenía su cato. Y sabía que era presidente de las seis federaciones de cocaleros del trópico cochabambino, es decir de productores de coca.
De aquel humilde ganador de unas elecciones en la empobrecida Bolivia al de la entrevista en el Palacio, años después, no quedaba ni rastro. Manipuló a lo grande, pero diciendo antes que era enemigo de manipular. Le expresó a su entrevistador su desagrado porque trabajara para los imperialistas de la CNN y le sugirió que sería digno que renunciara a ese oficio. ¿Cómo no se le ocurrió a Cala responderle a S.E. que se dejara de maniobrar y que, más bien, él renunciara a las seis federaciones de cocaleros si negaba su esencia cocalera? ¿Cómo no decirle que estaba enterado que el 90 % de la coca de esas federaciones iba al mercado ilegal?
La gran manipulación del MAS se hizo cuando se redactó y aprobó la nueva Constitución. Desde ese momento Bolivia se convirtió en un territorio minado, lleno de trampas y mentiras. El costo de la aprobación del texto constitucional fue que S.E. reconociera que el período 2010-2014 se contabilizaría como su segunda gestión, es decir la última consecutiva. Sólo se trataba de una maniobra embaucadora. Se les tomó el pelo no sólo a los constituyentes sino que a toda la nación. No hubo ningún problema en la alta cúpula masista y en S.E. de hacer filigranas interpretativas primero, y, por último, reconocer que se había tendido un engaño a la oposición. Dijeron que así era la política.
La manipulación es el pan cotidiano en Bolivia. Un hecho aislado, aunque grave, como fue el cierre del espacio aéreo en cuatro naciones europeas al avión presidencial al retorno de S.E. de un viaje a Moscú, fue motivo de una manipulación excepcional. Se exigieron disculpas, se rechazaron las disculpas por insuficientes, llegaron nuevas excusas, pero el tema siguió en primera plana llevándolo ante instancias internacionales. Dicen que favorecía a la imagen de S.E. Y las manipulaciones suman y siguen, como es, por ejemplo, lo acontecido con los muertos en Porvenir y el apresamiento injusto y abusivo de Leopoldo Fernández, el caso de Chaparina, y lo inconcebible, el tema de los asesinados en el Hotel Las Américas y todo ese montaje terrible, siniestro, manipulando como terrorismo y separatismo, que ha provocado prisioneros, exiliados y familias desamparadas.
Que no se manipule la anunciada visita de S.E. al Santo Padre, porque ya se habla de que el Papa es partidario de la teología de la liberación, que ha dicho que los cristianos son revolucionarios (masistas por lo tanto), que el Pontífice admira la obra de S.E. ¿Qué provecho se buscará manipulando a costa del Papa?

martes, 13 de agosto de 2013

NNUU creó el "asilo político como una institución" para salvar la vida, preservar la libertad de personas injustamente perseguidas. Asilo Político no es para delincuentes comunes, es para personas injustamente agredidas y que no tienen otra salida que buscar "su libertad allí donde sea posible". Qué esperan Pedro, Adolfo y Fernando? ser agredidos, llevados a la cárcel, defenderse "ojo por ojo"? no queda otra solución más sabia, pacífica, adecuada que acogerse al asilo político.


Atención Fernando Vargas.
Corregir "malos entendidos"  asilo no es para maleantes

Pedro Nuni, Adolfo Chávez y Fernando Vargas son acusados de agresión y tienen orden de aprehensión. Brasil y Paraguay son las dos opciones 
El dirigente de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), Rafael Quispe, envió cartas a dos embajadas de países de la región para solicitar asilo político a favor de los indígenas que defienden el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) y que se encuentran desde hace más de un mes encerrados en la sede de la Subcentral Tipnis, de Trinidad, para evitar que se ejecute una orden de aprehensión.
El pedido fue para Pedro Nuni, Fernando Vargas y Adolfo Chávez, que son acusados de agredir al dirigente campesino Gumercindo Pradel, que respalda el proyecto gubernamental de construir una carretera por medio del Tipnis.
“Esto lo hice como iniciativa propia. He presentado cartas a dos embajadas porque hay más de 200 hermanos que están penando en la subcentral del Tipnis en Trinidad. No he recibido respuestas, pero también hay que consultarles a los propios indígenas si van a querer o no”, dijo Quispe en La Paz.
En Trinidad, Fernando Vargas, presidente de la Subcentral Tipnis, aclaró que jamás había pensado en pedir asilo político a otro país, aunque agradeció el gesto de Quispe.
“No abandonaremos la lucha ni a nuestros hermanos que nos apoyan, ni a todos los bolivianos que están en la lucha por la causa. Exhortamos a que se sigan sumando. Se reciben sugerencias para que pidan asilo en países de la región. Está bien que lo piensen, pero no-sotros no lo hemos pensado”, declaró Vargas.
Se conoció que las cartas de pedido de asilo fueron enviadas a Paraguay y Brasil, pero Quispe se abstuvo de confirmarlo.
Los indígenas del Tipnis se resisten a presentarse ante la Fiscalía porque aseguran que con Pradel se aplicó la ley del deslinde jurisdiccional y se oponen a ser procesados por la justicia ordinaria.
Miguel Ángel Melendres - EL DEBER

domingo, 11 de agosto de 2013

¿De qué naciones hablamos entonces? ¿De qué Estado Plurinacional? Un Estado en el que casi el 60 por ciento de sus habitantes sólo reconocen una pertenencia, una patria, un país, Bolivia y la idea de ser bolivianos. Un Estado en el que dos pueblos son la casi totalidad de los indígenas de su territorio y que marcan la ideología hegemónica dominante del discurso indigenista estatal


el pueblo boliviano se confiesa
todos orgullos de su Patria Bolivia. Carlos Mesa

La malhadada pregunta del censo de 2001 sobre la autoidentificación de los bolivianos, nos condujo a todos a hacer una lectura incorrecta de nuestra realidad y fue, en buena medida, el apoyo para forjar las bases conceptuales de la nueva Constitución que rebautizó al país como Estado Plurinacional.
Fue una jugada maestra porque abonó el terreno para una afirmación fundamental. Tras el resultado (el 62 por ciento de los consultados dijo pertenecer a algún grupo indígena), se desplegó la bandera. La gran mayoría de los bolivianos son indígenas, Bolivia es un país de matriz indígena. Se había plantado la semilla de la plurinacionalidad.
¿Por qué se había llegado a ese resultado? Porque la pregunta estuvo mal formulada. Establecía sólo cinco categorías indígenas: quechuas, aimaras, guaranís, chiquitanos, mojeños y otros nativos. La sexta opción era: Ninguno. El ninguneo fue el corazón de la distorsión. Buena parte de quienes hubiesen escogido sin dudar mestizo, por ejemplo, u otro, se adscribieron a las opciones que los afirmaban no aquella que los negaba.
Irónicamente, los redactores de la pregunta 29 del último censo dieron en el clavo. El primer criterio fue reconocernos a todos como bolivianos y bolivianas. El segundo, sobre esa premisa básica, fue la pregunta en sí: ¿Pertenece a alguna nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano? Había tres opciones de respuesta. La primera: Sí pertenezco (se incluyó la lista de las 36 “naciones” reconocidas por la CPE). La segunda: No pertenezco. La tercera: No soy boliviano o boliviana. El mérito de esta formulación, hay que insistir en ello, está en que todos los bolivianos fuimos reconocidos como tales (que dados los antecedentes analizados no es cosa menor). Se eliminó además el “ninguno” que era una afrenta a más de la mitad del país.
El resultado ha sido, como era lógico esperar, mucho más ajustado a la realidad. El 58 por ciento de los bolivianos respondimos que no pertenecemos a ninguna “nación” o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano. El 40,5 por ciento dijo pertenecer a alguna de esas categorías.
Cuando la pregunta se formula bien, reconociendo la pertenencia fundamental, el ser boliviano, la respuesta invierte los porcentajes como si se tratara de un positivo y un negativo. Si en 2001 el 62 por ciento se identificaba como indígena, hoy el 58 por ciento dice no serlo. Si en 2001, el 37 por ciento puso, porque no tenía otra opción, ninguno, hoy el 40 por ciento se reconoce como indígena.
La conclusión evidente es que Bolivia no es un país mayoritariamente indígena, pero es sin duda un país con una muy importante presencia indígena (la primera o segunda de América Latina, junto a Guatemala).
Por primera vez en nuestra historia contamos además con la afirmación de pertenencia específica a 37 pueblos indígenas y el resultado es preocupante.
¿Por qué? Porque  15 de los 37 pueblos, es decir, el 40,5 por ciento del total, tienen menos de 1.000 miembros cada uno. Diez de esos 15 tienen menos de 500 miembros, y tres de esos 15 tienen menos de 100 miembros.
En el otro extremo, quechuas y aimaras sumados representan el 88 por ciento del total de los indígenas del país.
Uno de los pueblos citados por la CPE no existe ya, los toromonas. Los tapietes, guarasu’wes y machineris están al borde de la desaparición definitiva. Sirionós, yuracarés, yukis, pacawaras, morés y uru-muratos corren serio riesgo de perecer.
¿De qué naciones hablamos entonces? ¿De qué Estado Plurinacional? Un Estado en el que casi el 60 por ciento de sus habitantes sólo reconocen una pertenencia, una patria, un país, Bolivia y la idea de ser bolivianos. Un Estado en el que dos pueblos son la casi totalidad de los indígenas de su territorio y que marcan la ideología hegemónica dominante del discurso indigenista estatal. Un Estado en el que el 40 por ciento de los pueblos indígenas corren serio riesgo de perecer física o culturalmente. Un Estado que ha adoptado el concepto más colonialista de todos, la invención del Estado-Nación, el nacionalismo como idea matriz, por muy pluri que esa idea intente ser.
Mientras el censo hecho por los “neoliberales” consagró la ficción de la mayoría indígena, el censo de los “plurinacionales” reveló la verdad de la mayoría no indígena y el drama de pueblos –no naciones- que están agonizando sin que se haga absolutamente nada desde el Estado que los proclama retóricamente para salvarlos, respetarlos y garantizar su futuro, que sin duda enriquece al país en su conjunto.
La verdadera descolonización pasa por pelear por el otro. Un otro que está muriendo delante nuestro.

El autor fue Presidente de la República
http://carlosdmesa.com/  
Twitter: @carlosdmesag

viernes, 9 de agosto de 2013

saca chispa el texto de Alvaro Riveros acerca del Censo realizado sin Consenso y en un inminente Disenso...al margen de la rima que está de cajón, la reflexión del autor viene muy a propósito de un fracaso anunciado!

Obviando esa odiosa advertencia: “Yo te lo dije” muy propia de sabiondos y aprendices de clarividente, tras la muestra de la papeleta oficial divulgada por el Instituto Nacional de Estadística, cien días antes de verificarse el último censo de población y vivienda, en estas mismas líneas expusimos nuestras serias dudas sobre su contenido, aduciendo que estaba fuera del marco constitucional y soslayaba importantes características culturales de Bolivia, tales como las opciones de auto identificación étnica, religiosidad y otros.
Lejos de señalar únicamente que este valioso método de información estaba siendo desvirtuado e intoxicado por la intervención de factores exógenos de tipo político, religioso y etnocentrista, advertimos también que bajo esa tónica se iba a falsear el objetivo central, que era el de conocer el número de estantes y habitantes que pueblan nuestro territorio. Empero, jamás nos habríamos atrevido a sospechar que de un plumazo nos harían desaparecer a 362.659 compatriotas, cifra que de lejos supera a las hazañas de Videla, Pinochet y Mugabe juntos.
Sin abundar en mayores juicios sobre las 49 preguntas que contenía la cartilla censal, indicamos en su oportunidad que antes de averiguar: “si las paredes interiores de la vivienda tienen revoque”, con una simple pregunta como: ¿Usted acullica coca? habríamos podido allanar el famoso estudio encomendado a las NN.UU. hace más de seis años, y así conocer la cantidad de coca que se desvía al narcotráfico. En su lugar, hace unas horas ese organismo ha entregado, a través de su Oficina Contra la Droga y el Delito, un informe mañoso, donde se destaca la erradicación de 2.500 hectáreas de coca, quedando sólo una existencia de 25.300 Has. Ni siquiera se llevaron el trabajo de acotar que esa superficie duplica de lejos las 12.000 Has establecidas y autorizadas por la Ley 1008 y, al contrario, como gran descubrimiento atribuye a Santa Cruz, cuando no, ser el principal consumidor de la hoja de coca que se comercializa en mercados legalmente establecidos. ¡Como si ese fuera el problema central!
De la misma manera la exclusión del término mestizo del cuestionario, que nos indujo a calificarnos simplemente como bolivianos u originarios (de origen ario) nos enredó de tal forma que los resultados obtenidos nos dieron la razón. Los mestizos somos más del 70% de la población y Bolivia no es el país indígena que el gobierno estaba tan ansioso de mostrar para fundamentar su etnocentrismo.
So pretexto de que los bolivianos somos ahora un Estado laico y con libertad de profesión de culto, se pretendió convalidar el verdadero objetivo de la consulta, que fue el de soslayar el altísimo porcentaje de católicos que existimos en el país, una realidad que el MAS considera colonial y muy distante al sincretismo que se intenta imponer como culto oficial. La consulta ignoró deliberadamente las obras con las que la iglesia católica contribuye al Estado y que la hace digna de ser tomada en cuenta para cualquier tipo de política de planificación interna, sea esta religiosa, social o cultural. Con el viaje de S.E. a Rio de Janeiro, en busca de las bendiciones del Santo Padre, esperamos que este fenómeno se revierta y junto con él, todo el mamarracho que se armó con un censo realizado sin consenso y en inminente disenso.

sábado, 3 de agosto de 2013

Cada línea que escribe Manfredo Kempff revela una verdad. Es que el odio sembrado por Evo y el MAS, en una acción fratricida y criminal está calando hondo y Dios nos libre de sus consecuencias.

Algún revolucionario, en algún lugar del mundo, no recuerdo cuál ni dónde, decía que para triunfar en la revolución había que enseñar a odiar al adversario; que no había victoria si el pueblo no odiaba intensamente a su opresor; que así habían surgido los grandes acontecimientos libertarios a través de la historia.
Cierto o falso o producto de mi imaginación, si en Bolivia está sucediendo algo con esto del cambio, con la “revolución en democracia”, es que se está alentando el odio de las masas, ya no sólo un odio de clases sino racial que es aún peor. Si algo eterno puede quedar en nuestro país luego del “tsunami” masista, será la cultura del odio que se inculca a la población más desposeída. Tal vez sea lo único que perdure de todo este menjunje.
Aquí existe como en otras partes del mundo, gente que disfruta de bienestar y gente pobre. Y los políticos de la izquierda internacional están desde hace décadas, mucho más de un siglo, haciendo notar las injusticias, las diferencias económicas y sociales, alentando a que la población luche por zafarse de las desigualdades, de la falta de oportunidades y de la exclusión. Ese no es invento del MAS, no es nada nuevo en nuestra política. Los resultados de esos experimentos han sido pobres en todo el planeta, para decirlo con benevolencia.
Lo que sí es nuevo y lamentable es la manera como se está estimulando el odio a ultranza en Bolivia. No existen intervenciones de gobernantes, de miembros del Partido, de gente sin la menor instrucción ni visión del mundo, que no aliente el odio. La propaganda estatal – televisión, prensa, radio – no hace otra cosa que llamar al encono, a solucionarlo todo a través de la violencia. El verbo soez, la intención torpe, llama en estos tiempos al enfrentamiento.
Hay una fobia contra el mundo, lamentablemente. Desde el masista menos comprometido, desde el que ignora olímpicamente la política, echa denuestos y amenazas contra el imperialismo, el capitalismo, el colonialismo, la derecha, el fascismo, sin saber, ni por el forro, lo que significan. Han proliferado una cantidad de soviets en todo el territorio nacional, guiados por caudillejos, que, como bumerán, acabarán derribando a este régimen que se cree invulnerable y guía hemisférico.
Bolivia está contra el mundo. Los aimaras contra el resto de la civilización. Sucede que el enemigo a batir ya no es el gamonal interno – oligarca, terrateniente, aristócrata – sino el gringo. Y no es el gringo norteamericano solamente, sino, ahora, gringos son los franceses, italianos, portugueses, y – ¡cuándo no! – los españoles. Igualmente odiados son los criollos de ascendencia española extendidos por todo nuestro país. Los cruceños, desde luego, los que más.
Si S.E. y sus corifeos que todo lo repiten, se pasan la vida hablando en contra de los norteamericanos, y, contra quienes, dizque, conspiraron para acabar secuestrando en Viena a S.E., ¿cómo no van a influir en mentes alejadas de la realidad que lo único que desean es cobrar lo que les prometieron por sus votos? Si en cada discurso que se despacha S.E. no hace sino quejarse de los desprecios que sufrió siendo niño, de las torturas y prisiones que dice padeció en manos de los neoliberales, ¿cómo no va a provocar ira hacia los que acusa de ser los enemigos internos? Si el Vicepresidente, a quien se tenía por persona cabal, si los parlamentarios, si los mandamases del Partido, no hacen sino azuzar a las masas contra la llamada oligarquía, ¿cómo no van a generar resentimiento?
Los soviets creados en Santa Cruz por el MAS han alcanzado extremos de violencia peligrosos. Aparecen como hongos. Son los masistas que llegan por camionadas, sin oficio conocido, en busca de arrebatar tierras útiles como pago por sus leales servicios al Partido. No tienen nada que ver con los cientos de miles de compatriotas emprendedores y honrados que han montado negocios, comercio, han creado familia, cultivado el suelo, y que defienden y aman a Santa Cruz porque son parte de ella.
Mientras internamente se provoca bochorno y vuelven descabelladas amenazas de cercar la capital cruceña, en el ámbito externo Bolivia, haciendo honor a las elucubraciones del Vicepresidente sobre buscar un “mundo sin capitalismo” y de hallar “la unidad de los pobres del mundo”, mandatarios inteligentes y patriotas como los de México, Colombia, Chile y Perú, avanzan decididos en la formidable Alianza del Pacífico. Las cuatro naciones buscan dejar de lado la pobreza, no están en pugna con EE.UU ni con Europa, y, por el contrario, se asocian para encontrar un mejor destino de bienestar comerciando también con el Asia. Bolivia divaga, maldiciendo a los gringos, estimulando el odio hasta en sus relaciones exteriores, sumergida en la incierta entelequia del ALBA. Como muestra, un botón: México, Colombia, Chile y Perú, se insertan en el Pacífico costero de la próspera China y su rico entorno; Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela se entrampan en el Caribe costero de la paupérrima Cuba.
Nada bueno se hace estimulando el odio ni contra personas ni contra naciones. Peor hacerlo contra los propios compatriotas, por un asunto de cultura, idioma, religión, o color de piel. La cultura del odio no conduce a nada que no sea la destrucción de una sociedad.

martes, 30 de julio de 2013

Fernando Molina nos ofrece un expresivo testimonio de "la Revancha de Brasil" al develar que el pecado mortal del que acusó Evo a Europa, había sido 3 veces cometido por el mismo Evo.

Brasil está harto de los constantes desplantes bolivianos en su contra, un fenómeno de insolencia y provocación que se debe tanto a la imprudencia estratégica de Morales
Se dice que la diplomacia brasileña es como una ballena: se mueve lentamente, pero nadie quiere recibir sus coletazos. Bolivia acaba de comprobarlo. En los últimos días, Brasil “recordó” un incidente de hace dos años y con ello echó por tierra la estrategia del Gobierno boliviano de sacarle el mayor rédito político a lo sucedido el 2 de julio, cuando varios gobiernos europeos desviaron y revisaron el avión del presidente Evo Morales, movidos por la chapucera sospecha de que en él viajaba el prófugo estadounidense Edward Snowden.

¿Qué “recordó” Brasil? Que años atrás la policía boliviana había inspeccionado tres veces aviones oficiales brasileños, entre ellos, en octubre de 2011, el del ministro de Defensa Celso Amorim, quien, entrevistado por la Folha de Sao Paulo, calificó el procedimiento boliviano como “abusivo, lamentable y condenable”. Es decir, Brasil mostró al mundo que el Gobierno boliviano había hecho algo parecido a aquello por lo que acababa de poner a los gobiernos europeos en la picota del escarnio, hasta lograr una disculpa pública de Francia y España, y luego darse el lujo de considerarla “insuficiente”.
Como es lógico, la revelación brasileña sumió a las autoridades bolivianas en la perplejidad. Cuando salió a la luz bajo la forma de una filtración a la prensa, éstas la consideraron “una broma”. Pero luego el Ministerio de Defensa de Brasil y el propio Amorim la confirmaron, lo que las obligó a aceptar los hechos, para de inmediato atribuirlos a un “error” del personal encargado de la seguridad de los aeropuertos. Recurrieron así al mismo expediente que usó Francia para justificar su negativa a autorizar que el avión de Morales entrara en su espacio aéreo.
De modo que aquello que el Gobierno había considerado un inverosímil pretexto francés, ahora es su propia justificación ante el Brasil… La vida da vueltas.
Lo más interesante, sin embargo, no es comprobar una vez más el doble discurso del Gobierno de Bolivia, sino preguntarse por qué Brasil denunció (o confirmó, que para el caso es lo mismo) un incidente que hasta aquí había mantenido en secreto. ¿Por qué la ballena sopló un chorro de agua helada contra La Paz?
La presidenta Dilma Ruseff apoyó a Morales en su última batalla simbólica contra las “fuerzas imperialistas”. Si las relaciones entre Brasil y Bolivia hubieran sido normales, probablemente el incidente de 2011 se habría convertido en una de las tantas anécdotas que los diplomáticos brasileños que trabajaron en La Paz se cuentan, entre risas, en sus comidas informales.
Pero las relaciones entre los dos países no son normales, ni mucho menos. El Brasil está harto de los constantes desplantes bolivianos en su contra, un fenómeno de insolencia y provocación que se debe tanto a la imprudencia estratégica de Morales como a la total impotencia del ministro David Choquehuanca para organizar y darle una dirección coherente a las relaciones exteriores del país.
Las cosas comenzaron a deteriorarse con la nacionalización de las refinerías bolivianas de petróleo que estaban en manos de Petrobras. Sin embargo, mejoraron más tarde por la decisión del presidente Lula de apoyar a Morales en su enfrentamiento con las elites regionales y políticas que, de 2006 a 2008, se plantaron en su contra. Pero luego volvieron a dañarse por la cancelación del contrato firmado por la empresa brasileña OAS para la construcción de una carretera, el incumplimiento boliviano de algunos acuerdos bilaterales, la poca “química” que hay entre Evo y Dilma (se rumorea que por el desdén con que el gobernante boliviano habría tratado hace algunos años a la ahora mandataria brasileña, cuando ésta “sólo” era presidenta de Petrobras).
Y, finalmente, se estropearon del todo por culpa de dos graves eventos: la concesión de asilo brasileño al senador Roger Pinto, enjuiciado con saña por el Gobierno de Morales, y el arresto irracional, revanchista, de más de una decena de hinchas brasileños, después de un partido de fútbol internacional en el que una bengala encendida por un brasileño (que escapó a su país y confesó lo que había hecho) mató accidentalmente a un niño boliviano.
El ministro Choquehuanca trató estos problemas en lo que ya es un estilo, es decir, como si no le incumbieran. Morales impuso su voluntad de no conceder salvoconducto de salida a Pinto, que desde hace un año languidece en la embajada brasileña en La Paz. Y nadie se ha preocupado seriamente de resolver el problema de los hinchas, la mitad de los cuales todavía se encuentra en prisión, esperando un juicio que puede tardar muchísimo tiempo.
La fresa sobre la crema: El embajador brasileño en Bolivia, Marcel Viato, será removido en los próximos meses. Su cambio se debe a la animadversión que sus reclamos y críticas despertaron en el Gobierno, al que no le gusta que no lo halaguen y suele considerar un “conspirador” a cualquier persona con criterio independiente.
Todo esto sucedió entre Bolivia y Brasil. Todo esto Brasilia se lo había tomado, como se dice aquí, “con mucha soda”. Hasta que en el asunto del avión vio su oportunidad para recordarle a Morales que el que siembra vientos, suele cosechar tempestades.
El Confidencial