Vistas de página en total

viernes, 3 de agosto de 2012

lo que debemos aprender del fatídico caso del Dictador Pinochet. hay semejanzas para tomar en cuenta y prevenir. Ver nuestro Previus


Previus:  El diario La Nación de Buenos Aires realizó un extraordinario esfuerzo a la caída de Pinochet con la inventariación de los principales hechos de sangre ordenados por el bárbaro militarote que atribuyéndose "una misión histórica" se tomó el poder en Chile y gobernó imponiendo el terror y la sangre a partir de "la caravana de la muerte" a la que deseamos someramente referirnos:
1. Pinochet declaró a La Nación en su momento dos cosas. "Nada se mueve en Chile sin que yo lo conozca o lo autorize" se refería la DINA y a su jefe Manuel Contreras (purgando hoy una pena de 30 años) y con quién se reunía 3 veces al día. Militares y civiles tienen que obedecerme so pena de arriesgar sanciones drásticas de subversión y deslealtad.
2. Cuando Pinochet se tomó el poder apoyado en algunos jefes militares, confrontó una primera crisis de desobediencia. Qué hacer? Entonces surge la idea de la "caravana..." con dos fines. Uno. Imponer el terror, que tiemblen los enemigos y los otros. Dos. Ganarse la lealtad de altos jefes militares convirtiéndolos en cómplices suyos. Hacerlos tan responsables como él mismo bajo un sello indeleble de sangre y muerte.

Explicamos: "La caravana..." consistió en una operación salvaje ordenada y dirigida ex-profeso por el mismísimo Pinochet "para terminar con la epidemia de la subversión comunista" mandó desplegarse por todo el territorio delegaciones militares para "ajusticiar a todo rojo que consideren peligroso". En efecto los jefes militares elegidos por Pinochet entre lo más granado del Ejército, la Marina y la Aviación se desplegaron en cumplimiento de la macabra tareas, eligiendo casi al azar 10, 20, 30 hombres de los previamente detenidos, dirigentes obreros, estudiantiles, cívicos y políticos para liquidarlos. fusilarlos, soltarlos en medio del mar, en medio de las montañas, "hacerlos desaparecer" se cuidó bien el dictador asesino que cada grupo de ejecutores firmara los informes son los que los chantajeó ad-aeternum.

Con el paso del tiempo, por confesión propia, por arrepentimiento personal, por actos de justicia, otros por ceder ante las evidencias los crímenes fueron revelados, aparecieron una buena cantidad de los restos de las víctimas, otros desaparecidos lo están hasta el día de hoy, los que cayeron al mar, los que fueron devorados por fieras en las montañas, por el hambre, el frío...varios de los "ejecutores" han escrito sus testimonios y han confesado ante la Iglesia Católica los detalles de las horrendas muertes. Porqué los mataron? Eran realmente culpables, cuáles sus delitos? Nada. Algunos eran dirigentes sindicales de cierta agresividad, otros se resistieron a "la revolución pinochetista", otros eran simplemente inocentes.

En un momento de sinceridad, Augusto Pinochet declaró al mismo diario bonaerense: Es que la oposición, el Partido Comunista, y la Internacional, "utilizaron la Caravana...para destrozarme". En los hechos, los asesinatos de Pinochet cometidos en un lapso de algunas semanas desde Arica hasta Magallanes, pesaron tanto en la siquis libertaria del mundo que se abrieron investigaciones des El Vaticano, hasta la CIA, el FBI, el MOSSAD, y otras entidades que las fueron desvelando poco a poco. El régimen reaccionó con furia. De ahí la fatiga del "asesino de La Moneda", no tuvo paz, ni sosiego, cometió un crimen tras otro para tapar la verdad de "La Caravana..." el agujero se hacía enorme, los recursos resultaban insuficientes, de ahí la urgencia de "echar mano de todos los fondos posibles" de lo que resultó el mayor delito económico de Pinochet. Resultó en un grandísimo ladrón, se cuentan por muchos millones de dólares sus fraudes y apropiaciones al punto que están comprometidos sus hijos, sus hijos y sus bisnietos en los delitos económicos que resultaron descubiertos en forma de grandes escándalos financieros. "El salvador de la Patria, el predestinado para la Libertad y la Justicia chilenas, terminó siendo el más grande ladrón y asesino de la historia de nuestro continente.

El espacio resulta chico para describir "la caravana de la Muerte de Pinochet" y la "masacre del Hotel Las Américas de Evo Morales". De inicio puntualizar que fue el propio Evo Morales, muy pocas horas antes del triple crimen de Santa Cruz, "fui yo mismo que ordené al Vice Presidente del Gobierno, para que ordene al Comandante de Policía la eliminación del foco terrorista en Santa Cruz" y su declaración para su eterna desgracia la formuló ante Hugo Chávez, ante Raúl Castro y los periodistas que cubrían su llegada al evento chavista de aquel día.

Aquí hacemos una pausa, para continuar más adelante con los detalles, adelantemos nomás que Evo como Pinochet está haciendo "lo imposible" para borrar las huellas, los efectos, todo rastro visible del crimen. Evo como Pinochet está utilizando todos los recursos posibles para intentar disminuir la gravedad de su ligereza, de la tremenda orden "liquídenlos" o como escribe Carlos Valverde en su libro:  !Maten a Rózsa! 

Lo de Pincohet. Se entregaron hace pocas horas documentos del Plan Cóndor.

La Policía secreta del fallecido general Augusto Pinochet lideró una red de espionaje dentro y fuera de Chile que cruzó las fronteras bajo el denominado Plan Cóndor en coordinación con las dictaduras latinoamericanas y en relación con el Vaticano, el FBI, y la prensa mundial, según revelan miles de archivos secretos y hasta ahora inéditos a los que tuvo acceso la agencia alemana DPA.
Estos documentos, por décadas catalogados como reservados, confirman que los cuerpos represivos chilenos, la DINA primero y la CNI después, mantenían correspondencia casi diaria con ministros y otras autoridades, para coordinar operaciones en todo el mundo.
El coronel Manuel Contreras, que como director de la DINA planeó atentados en Estados Unidos, Argentina e Italia, tenía potestad incluso para investigar a los empleados del Estado como revela la Circular Reservada 35 F-151 de 1975.
"Su Excelencia [Pinochet] ha dispuesto que a partir de esta fecha ningún funcionario público sea contratado sin que previamente se adjunte a sus antecedentes un informe DINA respecto a las actividades que el interesado pudo haber realizado", informó el ministro del Interior de la época, general Raúl Benavides.
En 1976, los poderes de la DINA son ampliados y detallados. Podrá investigar a todos los funcionarios y será la única responsable de instalar los citófonos presidenciales en la administración pública. La Policía secreta, responsable de miles de desaparecidos, ejecutados y torturados según informes, pasa a tener además un archivo con las fichas de todos los detenidos y perseguidos, cuya información envía a cuanto ministerio se la solicite.
La DINA, cuyo director está hoy preso cumpliendo un centenar de condenas, tenía poder incluso para dar órdenes a ministros, como revela el Plan de Operaciones Épsilon. La iniciativa fue diseñada en junio de 1975 por Contreras, ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la que acuden cientos de denunciantes de la oposición.
La CNI, órgano que remplaza a la DINA, impulsó desde ese año operaciones coordinadas en Bolivia, Argentina y Brasil, a través de las embajadas chilenas que remiten informes periódicos sobre la actividad de los exiliados, los medios de comunicación y organismos humanitarios.
  Las redes secretas en la región 
Oficio secreto. El 17 de marzo de 1978, el viceministro de Relaciones Exteriores de Chile, el general de brigada Enrique Valdés Puga, firmó y envió el oficio secreto número 35 de Cancillería al entonces director de la CNI, el general Odlanier Mena.

Directiva. "De acuerdo a lo conversado con Uds. sobre la necesidad de normalizar la situación de envío de oficiales de esa CNI como Consejeros Administrativos o Civiles a distintas representaciones diplomáticas de Chile en el exterior, mucho agradecería remitir al suscrito, un ejemplar del Plan Cóndor", escribió Valdés.

Órdenes. El jefe de la policía secreta, ratificó las destinaciones de los militares José Aqueveque, León González y Raúl Tejo a Perú, Bolivia y Argentina, respectivamente, con la misión de ejecutar el Plan Cóndor.
En Bolivia hay deuda pendienteWaldo Albarracín | Exdefensor del PuebloEl descubrimiento de archivos secretos de la dictadura de Augusto Pinochet constituye un hito histórico fundamental para combatir la impunidad de delitos de lesa humanidad que se cometieron en la época de las dictaduras en América Latina.
Es imposible cerrar el pasado ocultando archivos y documentación que son patrimonio de todos los ciudadanos. Ese pasado es parte del presente democrático de nuestros países para que podamos conocer la verdad.
Hay una infinidad de delitos que han quedado impunes y que el conocer estos archivos puede ayudarnos a encontrar la justicia.
Estos archivos constituyen un patrimonio de las democracias latinoamericanas y los gobiernos tienen la obligación de ponerlos en conocimiento del público.
El Plan Cóndor no solo fue una red de intercambio de información, sino de coordinación de tareas de represión de disidentes políticos que luchaban contra las dictaduras en la región.
El caso boliviano es preocupante, porque las Fuerzas Armadas se niegan a abrir sus archivos secretos con protección del Gobierno de Evo Morales.
Hay una deuda pendiente que tiene que ser saldada con transparencia e investigación de esos delitos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario